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Qué foto enviar para una alfombra de tu mascota
Luz de día, a su altura, ojos nítidos, nada cortado. Lo que de verdad ayuda a un retrato tuftado a mano, lo que da igual y qué hacemos con un perro negro o con una sola foto antigua.

Casi todo el mundo envía una foto y después se disculpa por ella. No hace falta. Una foto de móvil hecha en una cocina ha sostenido muchos retratos. Lo que sigue es lo que de verdad ayuda, lo que no cambia nada y lo que hacemos cuando la única foto que tienes es una foto difícil.
Por qué una imprenta no pregunta nada y nosotros preguntamos algo
Una alfombrilla impresa coge tu archivo y lo posa sobre la tela. Lo que hay en el archivo es lo que hay en la alfombrilla. Una foto apagada da una alfombrilla apagada. Nadie la mira antes, porque no se está decidiendo nada.
Aquí una persona vuelve a dibujar al animal antes de que se mueva un solo hilo, y el dibujo tiene que responder a preguntas que la fotografía quizá no haya respondido. De qué color es el pelaje bajo la barbilla. Dónde se dobla la oreja, y cuánto. Si el ojo es ámbar o marrón. Cada una de esas respuestas se convierte en una elección de hilo que ya no se deshace en cuanto empieza el tufting, y por eso leemos la foto antes de presupuestar y no después. La diferencia entre un retrato tuftado y uno impreso es exactamente esa: uno se dibuja, el otro se copia.
Lo que de verdad ayuda
Luz de día. Una ventana a mediodía hace por un retrato más que cualquier cámara. El flash aplana el pelaje en un solo tono y le quita el brillo a los ojos, y en el brillo de los ojos vive la mayor parte del parecido.
La cámara a la altura de los ojos del animal. Fotografiado desde tu altura de pie, el hocico se escorza y la cabeza sale más corta de lo que es. Agáchate y las proporciones vuelven solas.
Ojos nítidos. El resto del encuadre puede quedar blando. Si los ojos están nítidos, el dibujo tiene un ancla y todo lo demás se construye alrededor.
Nada cortado por el borde del encuadre. Una oreja que el recorte deja fuera es una oreja que tendríamos que inventar, y una oreja inventada es la vía más rápida para perder el parecido.
Lo que da igual
Ni el móvil, ni la cámara, ni el año en que se hizo. Ni el fondo, ni el desorden, ni el sofá, ni la correa todavía enganchada. Ni que el animal se quedara quieto o lo pillaras en mitad de un bostezo.
No vamos a pedirte un tamaño de archivo ni un número de píxeles. Averiguar si una fotografía sostiene un retrato es nuestro trabajo, no un formulario que rellenas tú, y la respuesta honesta es que se ve a simple vista.
Fotos difíciles que aceptamos igual
Un perro negro o un gato negro
Un pelaje negro no se tuftea con hilo negro. Se construye con grises, azules y marrones, igual que un pintor construye un caballo negro, porque un plano negro liso se lee como un agujero en la alfombra y no como un animal.
Lo que necesitamos de la fotografía es, entonces, algún sitio donde esos colores se vean. La luz de día suave los da. El sol directo los quema, un fondo oscuro se los traga y el flash los borra del todo. Si la única imagen es una forma negra contra un sofá oscuro, una más hecha junto a una ventana suele resolverlo. Si no hay otra imagen, trabajamos a partir de la estructura de la cabeza y de la luz que sí recogieron los ojos y el hocico, y ves la maqueta antes de que nada quede comprometido.
Un pelaje largo
La dificultad no es la longitud, sino la dirección. El pelaje largo cae de una manera concreta, y el esquilado sigue esa caída. Una fotografía que enseñe hacia dónde cae el pelaje, aunque salga algo movida, nos dice más que una toma frontal nítida hecha justo después de la peluquería.
Una sola foto, y el animal ya no está
Es el caso difícil más frecuente, y lo aceptamos sin más. Envía lo que exista, incluida una copia en papel fotografiada sobre una mesa. Dinos de qué se trata cuando escribas, y trabajaremos rodeando lo que la fotografía no puede contarnos en lugar de pedirte algo que ya no existe.
Envía dos o tres, no una
Los ángulos se contradicen de maneras útiles. Un encuadre enseña cómo se asienta la oreja, otro da el color verdadero, un tercero recoge la expresión que de verdad reconoces. Un dibujo llega más lejos con tres fotos corrientes que con una sola cuidada, porque las diferencias entre ellas son en sí mismas información.
Si las tres no se ponen de acuerdo sobre el color, dinos cuál se parece a lo que ves en la habitación. Las pantallas falsean el color del pelaje más que ninguna otra cosa.
Qué pasa después de enviarla
Respondemos en menos de un día con lo que la fotografía nos da, lo que no nos da y el precio para el tamaño que quieres. Si de lo que tienes no va a salir un retrato que aguante, lo decimos en ese momento, antes de que cambie de manos ningún dinero.
Después, un anticipo del 30 % confirma el pedido y abre la etapa del dibujo. Ves la maqueta en color, contrastada con tu foto, y la apruebas antes de que se corte un solo hilo. Los cambios en esa etapa son gratis. El resto de la secuencia está descrito en cómo se hace una alfombra con el retrato de tu mascota.
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